Atraer la atención de los usuarios y generar su interés hacia tu marca, productos o servicios es esencial para tu página web. Para ello, es importante que sea atractiva a nivel visual. Sin embargo, que sea llamativa no lo es todo, ya que tan importante como su aspecto es su capacidad de generar conversiones. La estética y la usabilidad son los pilares en los que se debe sostener tu sitio web y estos son los cinco errores que de diseño gráfico en los que no debes caer para lograr una tasa de conversión óptima.
1. Utilizar imágenes que no llamen la atención
¿Cuántas veces has escuchado que una imagen vale más que mil palabras? Pues imagínate la relevancia que tiene este lema en el día de hoy, en un mundo en el que el público cada vez está sometido a más estímulos y su nivel de concentración es más bajo. Con unos usuarios habituados a hacer scroll de forma automática, lograr que se detengan ante una imagen es todo un reto.
El empleo de fotografías aleatorias es el mayor enemigo del interés y el objetivo principal para llamar la atención de cualquier usuario es darle una bofetada figurada con una imagen potente. Si recurres a fotografías propias te desmarcarás del uso abusivo de los bancos de imágenes o de imágenes generadas por inteligencia artificial. Para ello, céntrate en que estas fotos cuenten una historia, el storytelling de una marca emociona al público, que describan tu contenido y ten en cuenta la importancia del uso de los colores cuidadosamente elegidos y de una composición bien diseñada.
2. Incluir fotos pixeladas
A estas alturas parece una evidencia, pero todavía es frecuente encontrar páginas web o campañas publicitarias con imágenes borrosas o pixeladas. Este detalle es fatal, no solo a nivel estético, sino porque afecta directamente a la credibilidad de tu marca, ofreciendo una percepción de falta de profesionalidad. Si esa es la imagen que trasmites, ¿cómo van a tomarte en serio tus clientes?
Por esta razón, no descuides este aspecto. Las fotografías no solo tienen que ser originales y relevantes, asegúrate de que cualquier imagen que utilices sea de la más alta calidad.

3. Usar fuentes tipográficas poco legibles
Ahora que has llamado la atención del usuario, solo tienes que lograr mantenerlo y una tipografía mal seleccionada puede hacer que este abandone la lectura. Con una variedad de fuentes tan rica, puede parecer difícil saber cuáles utilizar. Aunque una tipografía decorativa o que imite la escritura a mano puede parecer original, a la larga supone un fallo por resultar ilegible en los textos.
Para comunicar tu mensaje de forma rápida y eficaz, selecciona fuentes que sean claras y legibles. No abuses de muchas tipografías, con un par será suficiente, y establece jerarquías en el uso de los tamaños. Además, es importante que haya contraste entre el texto y el fondo y que la lectura siga siendo fácil en los dispositivos móviles.
4. Tener una identidad corporativa pobre o inexistente
Si tu marca no tiene una identidad visual corporativa cohesionada, tu negocio está perdido. Una falta de unidad en los colores, las fuentes y los logos genera confusión entre los usuarios, provocando una disminución de su confianza. La identidad visual no es solo la manera que tienes para diferenciarte de un vistazo de tu competencia, es una forma gráfica de trasmitir los valores de tu empresa y la personalidad de tu marca. Por ello, tu logotipo es fundamental y una repetición coherente de elementos reforzará la marca en la mente del consumidor.
El diseño de una guía de identidad visual bien definida, en la que quede perfectamente detallado cómo debe ser el uso de los colores, las tipografías, los tamaños o las posiciones, es imprescindible como punto de partida. Pero, ¡ojo! Tan importante como disponer de esta guía es respetarla en cada decisión visual que se tome.
5. Diseñar mal el CTA
Por supuesto, para lograr la conversión debes motivar al usuario a hacerlo y aquí es donde entra en juego la llamada a la acción. De nada sirve que hayas cuidado los detalles anteriores en tu página web o pieza publicitaria si la CTA es poco visible, se encuentra mal ubicada o su mensaje no está claro. Una “call to action” desapercibida es una oportunidad desaprovechada.
El usuario debe saber exactamente qué es lo que tiene que hacer después de recibir tu mensaje. Para ello, utiliza un diseño bien diferenciado mediante el contraste entre colores y tamaños y sitúa la llamada a la acción en un lugar estratégico, que quede perfectamente a la vista y que no dé lugar a confusión. El empleo de verbos activos como “compra”, “descarga” o “reserva” facilitarán esta llamada.
¿Necesitas un consejo extra? La mejor manera de evitar que suceda cualquiera de estos posibles errores es ponerte en manos de expertos profesionales que entiendan que el cuidado de la apariencia y la facilidad del uso deben caminar en la misma dirección. «En Súmate tenemos la experiencia para ayudar a nuestros clientes a tener una imagen sólida, coherente y homogénea. Localizamos los errores y te damos las pautas para corregirlos, para que el impacto de tu marca sobre tus clientes sea el adecuado. Además, podemos apoyarte creando las piezas que necesites tanto online como offline.» dice Marcos Rodriguez, diseñador gráfico de Súmate.
Así que ya lo sabes, confiar en el equipo de creatividad digital de Súmate es tu mayor acierto.