Entre semana, si no me veis con un cliente o cerrando una propuesta, seguro que me encontráis en el box de crossfit, patinando, corriendo por ahí o levantando peso en el gimnasio: necesito esa dosis de exigencia física para desconectar. Si no me canso, no me vale.
Soy de las que apuntan todo, revisan dos veces y no dejan nada al azar. ¿Cuadriculada? Puede. Pero esa manera ordenada y metódica de trabajar es la que me ha permitido llevar a la vez negocios, equipos y clientes sin que se me escape ningún detalle.
Vengo del mundo del Mercado del Arte (hoy en día ya es más bien un hobby que otra cosa), y durante años me dediqué a diseñar y ejecutar estrategias como consultora de marketing, en ese sector y otros tan variados como startups de criptomonedas, gabinetes de psicología, cadenas de gimnasios o formación en inteligencia artificial. Creo que abrir la mente abre el conocimiento, y el conocimiento de diferentes sectores nutre de forma diversa la planificación de una buena estrategia de marketing.
Me gusta aprender de todo y he hecho mil cursos: desde joyería o nutrición, a técnicas de gestión de proyectos comerciales. En esto estaba cuando descubrí que lo mío de verdad era el lado comercial: conocer al cliente, entender su negocio, su visión empresarial, y en convertir ese conocimiento en objetivos y resultados reales. ¿Hablamos?