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‘Phubbing’, el ansia digital que puede destruir tu vida social

Si esta noche vas a cenar a cualquier restaurante de tu ciudad, presenciarás una media de 36 situaciones de phubbing. Es decir, de personas que preferirán dedicarse a mirar su smartphone o su tablet en vez de implicarse en una conversación cara a cara con sus acompañantes. Así lo pone de relieve la web Stop Phubbing, un proyecto comandado por el australiano Alex Haigh con el objetivo de poner coto a esta muestra generalizada de mala educación que en inglés se denomina combinando los términos phone (teléfono) y snubbing (despreciar) y que en castellano se ha etiquetado como ningufoneo.

Sin embargo, lejos de remitir, y a pesar de los esfuerzos de Haigh -que ofrece en su web plantillas de carteles para prohibir el phubbing en los bares y de emails amenazantes para mandar a ningufoneadores habituales-, el phubbing es una costumbre en alza. De acuerdo con un estudio elaborado por un equipo de investigadores de la Universidad de Baylor con el objetivo de valorar si esta práctica está afectando a las relaciones amorosas de nuestro tiempo, un 46% de individuos ha sido víctima de ningufoneo por parte de su pareja, mientras que el 22% asegura que esta conducta ha sido fuente de conflictos con ella.

 

¿Por qué hacemos -y nos hacen- ‘phubbing’?

Otra investigación, en este caso de la Facultad de Psicología de la Universidad de Kent, revela que el phubbing se está normalizando en nuestra sociedad, favorecido por la adicción a Internet que experimenta una gran parte de los individuos ningufoneadores y por otras dos emociones que somos proclives a sentir en la era digital: el miedo a perdernos algo (FOMO) y la falta de capacidad para controlar algunos de nuestros impulsos. De hecho, personas que en principio no se verían tentadas a practicar el ningufoneo terminan llevándolo a cabo porque ven cómo lo hacen los demás o, incluso, al descubrirse víctimas de él.

Basándonos en diversos análisis acerca de esta costumbre, podemos determinar que el phubbing existe porque:

  • Concedemos una mayor importancia al mundo digital que al real y, por tanto, pensamos que es más urgente prestarle atención a este que a nuestro aquí y ahora de carne y hueso. Si nuestro móvil pita, nos sentimos forzados a mirarlo inmediatamente; en cambio, la persona que se halla enfrente puede esperar.
  • Pareja consultando sus teléfonos móviles en la camaComo explicábamos hace algunos meses en este mismo blog, tenemos miedo a que ocurran cosas y que no nos enteremos, a que nos perdamos algo importantísimo por desconectarnos de nuestra ventana virtual. Esta sensación se conoce como FOMO (fear of missing out) y es aprovechada por las firmas comerciales para urgirnos a comprar sus productos, antes de que se acabe una oferta, se agoten las existencias u otro internauta nos quite nuestro objeto de deseo.
  • Estamos hambrientos de reacciones por parte de los otros, y las valoramos en peso más que en calidad. Y cantidad es justo lo que nos ofrecen las redes sociales, donde podemos cosechar clics, comentarios y me gusta por decenas y constantemente; mientras que la interacción tú a tú nos proporciona un feedback mucho más limitado en este sentido.
  • Nos falta autocontrol. Cuando experimentamos un impulso, queremos satisfacer nuestra necesidad al instante, no podemos esperar; aun a costa de parecer maleducados.
  • Funcionamos por imitación. ¿Acaso no nos enseñaron nuestros padres que ‘allí donde fueres, haz lo que vieres’? Pues si vemos que alguien nos hace phubbing y que ningufonear a nuestro alrededor es algo común, inferiremos que nosotros también deberíamos sumarnos a la tendencia y acabaremos obrando en consecuencia.

 

¿Cómo controlar nuestras ansias por hacer ‘phubbing’?

Si nos reconocemos como ningufoneadores de pro -tanto, que notamos que nuestras amistades peligran-, la propia Internet nos presenta recursos para aprender a controlarnos y reducir nuestras ansias por hacer phubbing. En Google Play para Android, por ejemplo, están disponibles un gran número de apps para vencer la adicción al smartphone, entre las cuales podemos destacar:

  • QualityTime, que te ofrece resúmenes con diferentes horizontes temporales acerca del tiempo durante el que utilizas cada una de tus aplicaciones; además, te propone “administrar tu dieta digital” fijando periodos de descanso y programando alertas si te excedes en tu consumo pautado.
  • AppDetox, que te avisa cuando te sales del buen camino y te invita a que te separes de tu smartphone por un rato.
  • Forest, que apuesta por la gamificación para hacerte más fácil tu proceso de regulación digital. Con esta app, podrás plantar una semilla en tu teléfono, y esta se transformará en un árbol si eres capaz de no consultarlo durante al menos media hora; pero, si sucumbes a la tentación, la planta se marchitará.

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Gema Diego

Periodista, licenciada por la Universidad Pontificia de Salamanca y con más de diez años de experiencia en el sector. Es redactora y editora de contenido y responsable Inbound Marketing en Súmate.

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  • 13 sep, 2016
  • Publicado por Gema Diego
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